Niveles de Adoración: Más Que Música
Podemos tener una banda completa, letras en las pantallas y músicos excelentes, pero la música por sí sola no es lo mismo que la adoración. Adorar implica una expectativa de que Jesús, el Rey de reyes, se manifieste en medio de nosotros.

Niveles de Adoración: Más Que Música
Pastor Ben Díaz | Vida Church
El Salmo 100 nos da una hermosa imagen de la adoración, pero adorar es mucho más que cantar canciones, tocar instrumentos o crear el ambiente correcto durante un servicio. La verdadera adoración es un encuentro con Dios que nos transforma.
Podemos tener una banda completa, letras en las pantallas y músicos excelentes, pero la música por sí sola no es lo mismo que la adoración. Adorar implica una expectativa de que Jesús, el Rey de reyes, se manifieste en medio de nosotros.
En el Antiguo Testamento, muchos de los músicos que vemos eran primero profetas y sacerdotes que además sabían tocar instrumentos. Su identidad y su relación con Dios estaban antes que su habilidad musical. Ese mismo principio sigue siendo importante hoy: un adorador que sabe cantar o tocar es diferente de un músico que simplemente está sobre una plataforma.
La adoración debe transformarnos
esús dijo que el Padre busca personas que lo adoren en espíritu y en verdad.
Si la adoración nunca afecta nuestra manera de vivir, pensar, creer, responder o tratar a los demás, puede ser que estemos experimentando música sin permitir que la adoración realmente nos transforme.
La presencia de Dios no es algo que simplemente observamos. Hospedamos Su presencia. Él vive dentro de nosotros para nuestro beneficio, y Su presencia viene sobre nosotros para beneficio de otros.
La adoración debe dejar una marca en nuestra vida.
La gratitud nos abre la puerta
Salmo 100:4 dice:
“Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza.”
La gratitud es una de las posturas fundamentales de la adoración.
Una persona agradecida no se ofende fácilmente, porque la gratitud constantemente dirige nuestra atención hacia lo que Dios ha hecho en lugar de enfocarnos en lo que creemos que nos hace falta.
En muchos sentidos, la gratitud es la manera en que entramos a todo lo que Dios ya ha provisto. Aun la salvación comienza recibiendo lo que Jesús ya hizo por nosotros, en lugar de tratar de ganar algo por nuestros propios esfuerzos.
La gratitud nos recuerda: Dios ya ha sido bueno.
Y la alabanza responde a Su bondad.
Hay niveles más profundos de adoración
Dios siempre nos está invitando a profundizar.
La adoración puede comenzar con gratitud y alabanza, pero continúa hacia la rendición, la confianza, la obediencia y la intimidad con Dios.
La meta no es simplemente tener un poderoso servicio de adoración. La meta es convertirnos en adoradores cuya vida completa responde a Dios.
Cuando la adoración se convierte en un estilo de vida, nuestras creencias comienzan a cambiar. Nuestra actitud cambia. Nuestras prioridades cambian. Nuestras relaciones cambian.
Ya no estamos simplemente cantando acerca de Dios.
Estamos encontrándonos con Él.
Y mientras más claramente lo vemos, más dispuestos estamos a entregarle cada área de nuestra vida.
Una vida de adoración
Esta semana, considera cómo estás adorando.
¿Simplemente participas en las canciones o estás dirigiendo intencionalmente tu corazón hacia Dios?
¿La gratitud y la alabanza están cambiando la manera en que ves tus circunstancias?
¿Tu tiempo en la presencia de Dios está transformando la manera en que vives cuando la música termina?
Dios está invitando a Su pueblo a ir más allá de una presentación y entrar en un encuentro.
Más allá de la música, hacia la intimidad.
Más allá de un servicio de adoración, hacia una vida de adoración.
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