¿Cómo Puedo Conocer Plenamente a Dios?
Una de las invitaciones más hermosas de las Escrituras no es simplemente creer en Dios, sino conocerlo.
Este domingo, el Pastor Ben nos recordó que la confianza no es algo que producimos por esfuerzo propio. La confianza crece naturalmente a través de la relación. Mientras más conocemos a Dios, más aprendemos a confiar en Él.

Conócelo para Poder Confiar en Él
“Los que conocen Tu nombre confiarán en Ti, porque Tú, Señor, jamás abandonas a los que te buscan.” — Salmo 9:10
Una de las invitaciones más hermosas de las Escrituras no es simplemente creer en Dios, sino conocerlo.
Este domingo, el Pastor Ben nos recordó que la confianza no es algo que producimos por esfuerzo propio. La confianza crece naturalmente a través de la relación. Mientras más conocemos a Dios, más aprendemos a confiar en Él.
Más Que Saber Acerca de Dios
Muchas personas conocen datos acerca de Dios. Conocen historias bíblicas. Conocen el lenguaje de la iglesia. Incluso pueden estar involucradas en actividades ministeriales.
Pero Jesús hace una declaración sobria en Mateo 7 cuando dice:
"Nunca los conocí."
El problema no era la actividad.
El problema era la intimidad.
El deseo de Dios nunca ha sido simplemente que trabajemos para Él. Él desea una relación con nosotros. Quiere que lo conozcamos personalmente.
¿Cómo Llegamos a Conocer a Dios?
El Pastor Ben señaló tres maneras en las que crecemos en nuestro conocimiento de Dios.
1. Conociendo Sus Nombres
A lo largo de las Escrituras, Dios revela Su carácter a través de Sus nombres.
Jehová Jireh: el Señor que provee.
Jehová Rafa: el Señor que sana.
Jehová Shalom: el Señor nuestra paz.
Cada nombre revela una faceta diferente de quién es Él.
2. Conociendo Su Palabra
La Palabra de Dios no es simplemente información, es revelación.
Mientras más nos sumergimos en las Escrituras, más comenzamos a comprender Su corazón, Sus caminos y Sus promesas.
3. Conociendo Sus Obras
Recordar lo que Dios ha hecho fortalece nuestra fe para lo que hará en el futuro.
A lo largo de la Biblia, el pueblo de Dios levantaba memoriales y compartía testimonios para que las futuras generaciones nunca olvidaran Su fidelidad.
El Aceite No Se Puede Pedir Prestado
El Pastor Ben contrastó Mateo 7 con la parábola de las diez vírgenes en Mateo 25.
Las vírgenes prudentes tenían aceite.
Las insensatas no.
Una de las lecciones más importantes de esta parábola es que el aceite no puede prestarse.
Nadie puede vivir de la relación que otra persona tiene con Dios.
No tu cónyuge.
No tus padres.
No tu pastor.
Cada creyente debe cultivar su propia relación con el Señor.
La pregunta que nos dejó fue sencilla, pero profunda:
¿Cuánto aceite tienes?
Una Cosa Es la Fe. Otra Es la Confianza.
En Génesis 22, Abraham ya había demostrado una fe extraordinaria. Había esperado veinte años por el hijo prometido.
Pero entonces Dios probó algo aún más profundo.
Probó su confianza.
¿Confiaría Abraham en el carácter de Dios incluso cuando Sus instrucciones parecían difíciles de entender?
Abraham obedeció inmediatamente porque confiaba completamente.
Fue en aquella montaña donde Dios se reveló como Jehová Jireh, el Señor que provee.
La Obediencia Nace de la Confianza
Una de las frases más impactantes del mensaje fue:
“La obediencia sin confianza es abuso.”
Dios no está buscando una obediencia forzada o temerosa.
Nos está invitando a una relación.
Cuando realmente lo conocemos, confiamos en Él.
Y cuando confiamos en Él, la obediencia deja de ser una carga y se convierte en una respuesta natural de amor.
La Invitación
La vida cristiana no consiste en acumular información acerca de Dios.
Consiste en conocerlo.
Conocer Sus nombres.
Conocer Su Palabra.
Conocer Su fidelidad.
Porque mientras más lo conocemos, más confiamos en Él.
Y mientras más confiamos en Él, más fácilmente podemos seguirlo a dondequiera que nos guíe.










